Uy, se me ha metido algo en el ojo… ¡anda, una manzana!
El viernes pasado mi vida cambió. Así, como os lo cuento, queridos lectores.
Hasta el viernes pasado yo correteaba por el mundo con mi querido Samsung (un portátil precioso, 12.1”, core duo a 1.5, 1 giga de RAM… y lo más importante: rojo metalizado). Hasta el viernes pasado yo creía que había alcanzado la perfección, tanto en máquina como en sistema operativo, con una Ubuntu tan customizada que prácticamente se adelanta a mis deseos…
…hasta el viernes pasado…
…en que llamaron del departamento TIC de mi universidad: “Yaiza, ha llegado un paquete para ti”. Y ahí estaba: mi MacBook Pro. Con 15”, core duo a 2.5, 2 gigas de RAM, 250 gigas de disco duro, 6 megas de caché, una Gforce de 512… buah, yo qué sé, de todo tiene. Y claro, con la manzanita correspondiente.
Hasta el viernes pasado nunca había tenido ni utilizado un Mac (excepto breves escarceos con portátiles ajenos), y siempre había tenido fuertes resquemores hacia ellos. Siempre he tenido la sensación de que eran portátiles pijos pero escasamente funcionales… algo así como los ferraris, que serán todo lo chulos que tú quieras, pero a la hora de la verdad, ¿para qué? ¿sales por Madrid y lo dejas aparcado en la calle? ¿te atreverías a ir a visitar a un amigo de Vallecas montado en él (montado en el ferrari, no en el amigo)? Claro que no… al final tienes un coche normal para usarlo en la Vida Real y el ferrari para que la gente se gire a tu paso.
Pero como digo, mi vida cambió el viernes pasado al ver al ya bautizado Nébula (ya sabréis, queridos lectores, que tengo una pasión compulsiva por poner nombre a mis gadgets). Aquí lo tenéis:


Así que con la cabeza gacha y las mejillas sonrojadas exclamo en voz bien alta:
puts "No criticaré lo que no conozco" while !|grabado_en_piedra|
Nota: sí, esa sintáxis es Ruby… ahora me ha dado por ahí, ya os contaré mis avances en otro post
En fin, dado que mi experiencia con Mac OS X era nula hasta el viernes de marras, llevo unos días de duro aprendizaje a la par que de alucine constante con la cantidad de tonterías que trae. ¿Sabéis que el ratón tiene multitouch (si pinchas con un dedo, dos o tres se producen eventos diferentes)? ¿Sabéis que tiene un detector de posición***, que si detecta que el portátil se está cayendo al suelo desconecta los discos duros para evitar que se rayen? ¿Sabéis que el teclado tiene retroiluminación que se enciende cuando detecta que la luz de la habitación es baja? ¿Sabéis que el enchufe de la batería es un imán, para que si te tropiezas con el cable se suelte en lugar de tirar el ordenador al suelo? (aunque técnicamente no pasaría nada, porque ya sabemos que se han desconectado los discos duros, jiji) ¿Sabéis que viene con un mando para manejar las pelis desde lejos o, en mi caso, para pasar las diapositivas ante la atónita mirada de mis alumnos?
En fin, hasta ahí las pijadas. Luego tenemos el lado oscuro que nadie te cuenta: me he quedado sin tecla Suprimir, Inicio, Fin, Avance y Retroceso Página, Captura de Pantalla y alguna más que ahora no recuerdo… ya que todas esas teclas, y el 50% de las restantes son sustituídas por la omnipresente manzanita (por cierto, que de “manzanita” nada… es un cuadrado con circulitos en las esquinas, ya me dirás tú dónde ven los de Apple la idem…).
Ains, cuántos descubrimientos… me siento como la primera vez que me instalaron Linux, que cuando me quedé a solas con el ordenador nos miramos mutuamente (no literalmente, claro… ahora sí podría ser literal porque, ¿os he dicho que Nébula trae webcam integrada? jiji), trasteé por aquí y por allá un rato, y luego me quedé pensando “hmmm… ¿y ahora qué hago?”. Pues eso, los principios siempre son difíciles y confusos. ¿Quién me iba a decir a mí que ahora los accesos directos se llaman “alias”, y que para poder ver los archivos ocultos iba a tener que descargarme un script?
En fin, seguro que todo lo que he contado, los lectores Mac-eros (palabra horrenda donde las haya) ya lo sabrían de sobra… pero es mi blog y cuento mis descubrimientos, no los vuestros, así que ajo y agua. En el próximo post ya contaré avances más complejos.
*** Mención aparte merece el programa MacSaber, que consiste en que unos frikis dijeron: “¡Cómo! ¿Que el ordenador tiene giroscopios? ¿Que detecta el movimiento? Hmm… ¿qué sería los más estúpido que podríamos hacer?”, y apareció la susodicha aplicación, que hace que cuando mueves el ordenador suene como un sable láser al más puro estilo Starwars. ¿Cómo se os queda el cuerpo? Por si alguno no lo conocía, aquí tenéis un video.







